¡La belleza y la autoestima se heredan!


Si tuviéramos que enumerar todas aquellas cosas que no nos gustan sobre nuestro cuerpo, o lo que nos gustaría cambiar, es probable que tengamos una larga lista. Ya sea el cabello, la nariz, color de ojos, forma de las orejas, los dientes, las arrugas, las manchas, las pecas, el tamaño del pecho, el abdomen, la cintura – o ausencia de la misma -, las nalgas, las piernas, los dedos, la celulitis, las estrías, la flacidez, la ausencia de músculo, la “grasita” de más, los brazos…

¿Y qué tiene? Podemos decirnos a nosotras mismas. ¿Qué hay de malo en que existan ciertas partes de mi cuerpo que no me gusten? ¿Es acaso pecado? La respuesta definitiva es no. No hay problema, no es pecado y está bien que existan cosas en la vida, así como partes de nuestro cuerpo que no nos gusten y ojalá las podamos mejorar para sentirnos mejor con nosotras mismas. El gran problema se da, cuando no nos gustan simplemente porque no cumplen con el “ideal de belleza” que toda mujer “debería” cumplir para ser admirada y querida por un hombre.

¿Por qué un hombre puede ser feo, gordo, sudoroso, medio calvo en la cabeza y peludo en el cuerpo, estar en la playa sentado en pantaloneta tranquilo y al mismo tiempo ser felizmente casado, ser simplemente un hombre más… mientras que la mujer debe ser bella, con medidas perfectas, sin celulitis ni estrías y usar el vestido de baño que mejor se adapte a su figura para ser digna de cariño, respeto y admiración por parte de la sociedad? Es ahí donde entramos en una encrucijada: por tratar de cumplir estándares de belleza imposibles e innecesarios, nosotras mismas – la mayoría de las veces en forma inconsciente – criticamos nuestro cuerpo, o nos automutilamos con palabras groseras para referirnos a nosotras mismas y a nuestros atributos. Dejamos de lado cualquier cualidad que tengamos, nuestra belleza interior, nuestra inteligencia y nuestra personalidad para medir nuestro valor por el simple 90-60-90 y le transmitimos eso a nuestras hijas.

Por no amarnos a nosotras mismas, y por buscar nuestra aprobación personal en la aceptación social, estamos educando a nuestras niñas por el mismo camino, y ellas, desde temprana edad, empiezan a encontrarle defectos a su cuerpo, usualmente los mismos que nosotras diariamente criticamos y comentamos. Desde pequeñas, ellas entienden que su valor como mujer radicará en su cuerpo, por lo que en el futuro, esa será su arma para conquistar, ser queridas y valoradas. Pero esto, no es correcto.

Como mujeres y por nosotras mismas, debemos hacer un alto en el camino, vernos al espejo como el ser maravilloso que ya somos, y empezar a amarnos, porque tenemos una belleza perfecta, tanto por dentro como por fuera. Como madres, debemos irradiar ese amor propio para que a través del ejemplo, nuestras hijas lo puedan ver y copiar para ellas mismas. Y si algo no nos gusta de nuestro cuerpo, ¡Lo mejoramos! Pero que sea porque yo así lo deseo y no por complacer a los demás, es decir lo hago por complacerme única y exclusivamente a mí misma.

Publicado originalmente en: http://ac.hola.com/lifestyle/20170601956/Belleza-Autoestima-Madresehijas-2017/

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