El poder de promovernos entre nosotras


Por muchos años de mi vida, prefería trabajar con hombres. Pensaba que trabajar con mujeres era entrar a una bodega clandestina y estar dentro de una pelea de gallos (gallinas) con los hombres alrededor gritando y apostando.

Por esta razón, las mujeres eran mis enemigas públicas número uno y hacía lo propio con tal de ser yo la enemiga de ellas. Quería demostrarles que no las necesito y dejarles claro que no tendría piedad si alguna de ellas me quería quitar mi campo. Lo peor de todo era que por mucho tiempo me sentía orgullosa de esa posición, situación que actualmente me avergüenza y desearía no sólo nunca haberlo hecho, sino que, desearía poder disculparme con todas a quienes afecté con mi mal comportamiento a causa de mis inseguridades.

Gracias a los talleres de empoderamiento que recibí, logré entender que estábamos todas repitiendo las reglas impuestas por el patriarcado. Así como en la fábula de Cenicienta donde todas las mujeres del pueblo van al baile y compiten por ser escogidas por el único príncipe del mundo; nosotras lo hacemos en el mundo laboral como si sólo existiera una empresa y sólo un puesto.

Decidí entonces no ser más la hermanastra mala de cenicienta, y más bien, transformar e impulsar a mujeres al éxito. Es decir, no ser más parte del problema y ser parte de la solución.

Primero trabajándome a mí misma. Aceptémoslo: los celos y la envidia no son más que el reflejo de nuestras propias inseguridades. Sólo la mediocre en mí tendría miedo de que una subalterna me quite el puesto. Si yo soy buena, no tengo porqué temer. Si mi subalterna es buena y mejor que yo, entonces significa que existen áreas donde debo mejorar, e incluso donde ella, me puede apoyar. Si mi jefa es mejor que yo, en buena hora que esté por encima mío. Así puedo aprovechar su capacidad, utilizarla como modelo a seguir y aprender de ella. Incluso podría pedirle que fuese mi mentora.

Ya es suficientemente difícil ser mujer en el mundo laboral, equilibrando los diferentes roles que tenemos, como para incluir el de: “bajarle el piso a mis compañeras”.

Sé que el cambio no es fácil, pero es posible. Entendamos que todas hemos crecido bajo la misma crianza patriarcal que tanto daño nos ha causado, y hagamos la promesa de cambiarla. Empecemos por nosotras mismas impulsando a mujeres que estén a nuestro alrededor. Si ellas no nos “devuelven el favor” no importa, no lo hacemos para que nos lo paguen, lo hacemos porque es lo correcto.

¿Se animan a crear una nueva cultura de promoción entre nosotras las mujeres?

Publicado originalmente en: http://www.laprensalibre.cr/Noticias/detalle/119694/el-poder-de-promovernos-entre-nosotras

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