Mi papá, mi superhéroe


Yo siempre me sentí una niña afortunada. A pesar de que mis papás se divorciaron cuando yo tenía apenas un año de edad y yo me quedé viviendo con mami, mi papá siempre estuvo muy presente en mi vida.

Me enseñó a andar en bicicleta y a tirarme de clavado en la piscina. Recuerdo que siempre fue el único papá en las presentaciones de ballet, rodeado de la mirada curiosa de las mamás, y recuerdo también que él estuvo presente en mis partidos de fútbol y mis competencias de gimnasia olímpica.

Recuerdo que no solo quería ser como él, sino que nadie en mi mente era mejor que él. Mi papá era mi hombre perfecto y mi superhéroe. Y aunque con el tiempo y la edad esa idolatría se transforma en admiración, él es y seguirá siendo mi roca, mi ideal de hombre y mi meta a seguir.

Es gracias a él que hoy celebro el Día del Padre. Pero esta celebración tiene una página nueva. Hoy hace una semana, nació Victoria, mi segunda hija, producto de mi relación con Aldo, mi pareja.

Aldo llegó a mi vida sin esperarlo y sin buscarlo, en un momento donde pensé que no sería fácil rehacer mi vida luego de mi divorcio, especialmente porque estar conmigo significaba aceptar el paquete completo. Una niña que en aquel momento tenía escasos tres años y un papá poco presente en su vida, además, “becado” económicamente.

Sin embargo, desde un inicio, él aceptó a Isa como parte del trato, y al día de hoy la ha amado y la ha tratado como si fuera suya, incluso en ocasiones donde mi pequeña, como parte de su rebeldía de infancia, le recuerda que él no es su papá.

Hoy en casa celebramos por partida doble no solo a mi papá, padre de dos hijas, y ahora abuelo de dos niñas; sino a Aldo, quien, aunque ya se sentía papá, hoy puede celebrarlo oficialmente como padre de dos niñas.

Las grandes ganadoras de esto son mis hijas, que tienen en papi y Aldo, dos hombres que las aman incondicionalmente, que las admiran, las protegen y constantemente les recuerdan lo maravillosas que ellas son.

A todos los papás que hoy celebran su día, les deseo mucha felicidad y les agradezco por ser tan importantes en nuestras vidas, convirtiéndose en muchos casos en modelos a seguir. A los papás que por una u otra razón no han asumido su rol, ojalá puedan reconsiderarlo y participar más en la crianza de sus hijos e hijas.

Estoy segura que no se arrepentirán. A las madres que, por estar envueltas en un proceso de divorcio o peleadas con los padres de sus hijos, restringen el contacto entre ambos, ojalá se den cuenta de la importancia que tiene la figura paterna en el desarrollo y que el pleito de grandes no debe afectar a los pequeños. Y a todas las madres jefas de hogar, haciendo de padre y madre diariamente, también: ¡Feliz día!

Publicado originalmente: http://www.laprensalibre.cr/Noticias/detalle/114492/mi-papa,-mi-superheroe

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