Invertir en nosotras mismas


Hace unos años, me topé con una frase, cuya autoría desconozco, que me llegó al corazón y dice: “Imagina qué harías por la persona que más amas en el mundo… ahora, haz eso por ti misma.”

Esta corta, pero directa frase nos demuestra una triste realidad: estamos dispuestas a darlo todo por los demás, sin embargo, nosotras mismas no nos damos ese trato.

Lo he visto una y otra vez en mis sesiones de coaching, donde mujeres llaman para pedir citas para sus parejas, madres, hermanas, amigas e hijas, pero deciden no invertir ese dinero en sí mismas.

Asimismo, a lo largo de mi vida, he participado en gran cantidad de cursos y talleres de crecimiento personal, donde las mujeres se los pagan a sus parejas y amistades para que ellos asistan, con el objetivo de que mejoren su vida, crezcan y se desarrollen, pero les duele mucho hacer esa inversión para ellas mismas, aun conociendo el resultado positivo que tendrá.

¿Por qué será que nosotras nos entregamos y damos todo por los demás y nos cuesta tanto darnos a nosotras mismas?

La respuesta es sencilla: nos han enseñado a ponernos de últimas y a medir nuestro valor como mujeres por cuánto damos a los demás y cuánto nos negamos a nosotras mismas. Entre más sacrificada, y ojalá en silencio, mejores mujeres, madres y esposas seremos.

Sin embargo, ¿por qué el hombre sí puede pensar en él e invertir su dinero en él mismo?, ¿por qué a él se le enseña a pensar en él primero? (lo cual está bien: es importante y sano), ¿por qué se nos enseña a ver eso como algo positivo en otros, pero no digno de nosotras?

¿Qué pasa si cambiamos esta mentalidad y nos atrevemos a pensar en nosotras mismas primero?

Hagamos un cambio y dejemos de lado los estigmas de la sociedad sobre la mujer sacrificada que cuando muera será una santa, y nos démonos la oportunidad de ser egoístas, pensar en nosotras mismas primero, darnos nuestro lugar y, de paso, que nuestras parejas y nuestros hijos e hijas también sepan que nosotras merecemos invertir en nosotras mismas.

Quiero invitarlas a que se den la oportunidad de pensar en ustedes. Recordemos que no podemos dar lo que no tenemos, si no nos amamos y nos cuidamos a nosotras mismas, no podremos darles amor a los nuestros. Invirtamos en nosotras mismas, no solo tiempo, sino también dinero para crecer como personas y ser mejores.

Y recuerda, ¿qué no harías por quien más amas? ¡Ahora hazlo por ti misma!

Adriana Álvarez Meza, empresaria y especialista en género.

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