¿Cómo deberían vestirse las mujeres?


Yo crecí en una época donde me decían que tuviera cuidado con mi vestimenta, ya que, si me vestía muy provocativa, podrían tocarme e incluso violarme. Además, me creerían una mujer fácil y hablarían de mí. “La que exhibe mucho vende barato”, me decían.

Con los años fui aprendiendo que mi forma de vestir no es causante de que un hombre no pueda controlarse y crea que mi cuerpo es de él para hacer lo que quiera. Entendí también que los “piropos” no son mi culpa, y no los debo aceptar independientemente de cómo ande vestida. Comprendí también que yo tengo derecho a vestirme como deseo hacerlo sin que me juzguen o hablen de mí.

Sin embargo, como madre de dos niñas siento el dilema de cómo criarlas bajo la filosofía feminista de que ellas puedan hacer con su vida y su cuerpo lo que deseen, pero al mismo tiempo ajustadas a la realidad en la que aún vivimos.

Lo primero es tener claro, al educarlas, que su cuerpo es de ellas y que nadie tiene derecho a tocarlas. Nadie puede utilizar su vestimenta como excusa para justificar comportamientos incorrectos de hombres. Deben entender además que, pase lo que pase, un acto indeseado nunca será la culpa de ellas.

En la vida, lo importante no es lo que hacemos, sino por qué lo hacemos, y esa es una gran lección cuando se habla de vestimenta. ¿Te vistes de esa forma porque te gusta, te sientes cómoda y te sientes bien, o lo haces para “lucir” o “atraer” al sexo opuesto? Ambas se notan a leguas y los que estamos alrededor lo podemos percibir. No es lo mismo vestirse para una misma que para atraer a los demás.

Por tanto, una primera lección para nuestras hijas es enseñarles que ellas no deben andar buscando aprobación y que deben vestirse para ellas mismas. Así mismo que ellas entiendan que a las personas se les conquista por la inteligencia, simpatía, coraje y personalidad, no por nuestro cuerpo, o por lo que la ropa muestre o insinúe mostrar.

Otra enseñanza importante es la construcción e imagen que se desea proyectar, ya que, aunque el hábito no hace al padre, la vestimenta sí puede apoyar a la construcción de nuestra credibilidad en el mundo laboral. Imaginemos un doctor cirujano que vaya a operarme, y llegue en short y camiseta sin mangas, o el abogado litigante que trate de llegar al juicio con sandalias, jeans y gorra.

Deben entender que existe un momento para todo: así como en la playa no iremos con botas altas y sueter, tampoco iríamos con vestido de baño a la oficina. La vestimenta que escojamos debe estar acorde al puesto que deseamos tener en el futuro y pensemos siempre antes de salir de casa, si las prendas que escogimos nos ayudan a construir la imagen que deseamos tener.

La vestimenta tiene mucho que ver con la autoestima, así que recordemos siempre fortalecerla en nuestras niñas.

Publicado originalmente en: http://www.laprensalibre.cr/Noticias/detalle/120676/como-deberian-vestirse-las-mujeres

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