¿Cómo hacer networking?


Yo no sé ustedes, pero yo no soy fan del mandato de ir a actividades para ampliar mi red de contactos o lo que se conoce como “networking”. Conozco la importancia de hacerlo, pero no me sale natural el ir, presentarme, dar mi tarjeta (ni tengo tarjetas de presentación) y pedir la tarjeta a cambio.

Hace unas semanas estuve en un evento de mujeres y me topé con una conocida, quien no tiene un ápice de vergüenza, y pareciera incluso que lo disfruta. Esta muchacha conocía a todas las presentes y a las que no, se les presentaba y les hacía la venta de su negocio. Algo fuera de serie. Sin embargo, esa agresividad me choca, y noté que a varias de “sus nuevos contactos” también.

A raíz de esto, me surgió la duda sobre cómo debe hacerse el networking. La importancia de darme a conocer y ampliar la base de mis contactos la tengo clara, pero cómo hacerlo asertivamente, sin parecer desesperada o generar rechazo.

Lo primero es diferenciar entre networking, ventas y mercadeo. Estar en un evento y dejar tu panfleto en cada silla es una forma de mercadeo, no así de networking. Incluso, llegar a presentársele a una persona y darle nuestra tarjeta de presentación “de la nada”, puede ser considerado estrategia de ventas, pero no de networking. No se puede ir a presentarse a las personas y de primera entrada pedirles una reunión o que te contraten o incluso el e-mail para enviar tu currículum. Esta actitud de frente y agresiva es el equivalente a que estés en una fiesta, un hombre llegue a presentarse y de primera entrada te diga que quiere pasar la noche con vos.

Algunas personas dicen que para surgir en el mundo se deben tener “patas” para que por influencia te contraten o te compren. Yo no coincido con este dicho, ya que como empresaria, yo no contrataría a alguien que no esté a la altura del puesto; sin embargo, cuando busco contratar trato de hacerlo dentro de mi círculo o relacionada con gente cercana, por una razón muy sencilla: al conocer a alguien, ya tengo una relación y es más fácil ver si su personalidad se adaptará a la mía, al puesto y a la empresa. Esto quiere decir que usualmente es más fácil contratar a alguien que venga referido por alguna persona cercana sobre una persona totalmente desconocida. Entre las personas referentes pueden ser amistades, profesores u otras empresarias.

Esto deja una gran lección: no es a quién conoces, sino quién te conoce, y por qué te conoce. Si has hecho una buena labor como estudiante en la universidad, y tu profesora te ve como una mujer hábil e inteligente, ella te recomendará. Así fue como conseguí a la última persona que contraté.

El hacer un buen trabajo y darlo a conocer es también una forma de networking, ya que, nuevamente, te da a conocer con la gente que se encuentra a tu alrededor. Por esta razón es importante que dejes de lado la “humildad” y des a conocer tus logros, premios y éxitos para que los que estamos alrededor lo notemos.

El networking bien realizado es establecer relaciones a largo plazo con las personas donde ambas nos lleguemos a conocer y tengamos algo que ofrecer. El conocer “a todo el mundo”, tenerlos como amigos en Facebook, o incluso tener fotos con esas personas no ampliará tu base de contactos si son personas a las que realmente no conoces y con quienes no tienes una relación. No es un concurso sobre quién conoce a más personas, sino cuántas de las personas que conozco son relaciones reales a quienes yo les puedo pedir un favor o viceversa.

El networking es el arte de relacionarte y es como una cuenta bancaria: no puedes sacar dinero, si no has metido dinero en la cuenta. No puedes andar pidiéndole a las personas que te promuevan, contraten o te introduzcan a otras personas, si vos no has hecho algo por ellos o podés demostrar que puedes hacer algo.

La próxima vez que vayas a un evento o actividad, procura conocer a gente nueva, ya sea con quien te sientas en la mesa, o las personas que saluden tus colegas con quienes estás. Preséntate y trata de conocer a esas personas, no necesariamente hablando de trabajo, sino con otros temas como deporte, familia, o algo que a primera entrada pueda generar empatía, para que empieces a desarrollar una relación y no solo coleccionar tarjetas de presentación o amigos en Facebook.

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